Todos tenemos un papel clave a jugar en la protección de los niños – apoyando a las familias y logrando el cumplimiento de los derechos del niño.
La obligación de proteger a la infancia se traduce en garantizar su acceso a servicios básicos (salud y educación), así como protegerla de fenómenos como el SIDA, el trabajo infantil, los conflictos y el tráfico de menores.Naciones Unidas celebró en 2002 la Sesión Especial en favor de la Infancia, en la que se aprobó una declaración y un plan de acción para los próximos años titulado ‘Un mundo apropiado para los niños’.‘Un mundo apropiado para los niños’ refleja las promesas realizadas por 190 gobiernos del mundo a los niños del mundo.
El enfoque central de este documento se sitúa en cuatro áreas prioritarias dirigidas a transformar las condiciones de vida de los niños:
- Promoción de una vida sana: El Plan ofrece 25 medidas destinadas a “romper el ciclo intergeneracional de malnutrición y mala salud”. Entre estas medidas se encuentran varias metas destinadas a reducir la tasa de mortalidad de los recién nacidos, menores de cinco años y madres; mejorar el acceso al agua potable y sanamiento; y a apoyar el desarrollo durante la primera infancia y adolescencia.
- Acceso a una educación de calidad: Se concederá prioridad especial a las 19 medidas destinadas a asegurar que todos los niños tengan acceso a una educación primaria gratuita, obligatoria y de buena calidad. La igualdad de género en materia de educación tendrá que ser un hecho en 2015
- Protección a los niños contra los malos tratos, la explotación y la violencia: Los gobiernos del mundo reconocen que los niños y niñas tienen derecho a la protección contra todas las formas de maltrato, de falta de atención, de explotación y de violencia.
- Combate contra el VIH/SIDA: Se tomarán medidas urgentes y radicales para reducir en un 25% la tasa de infección por el VIH entre los jóvenes en los países más afectados, y en todo el mundo para 2010.

La inversión en los niños sienta “las bases de una sociedad justa, una economía firme y un mundo sin pobreza”.
Se necesita y se podría hacer mucho más en cuánto a aumentar los recursos y las asignaciones de presupuestos nacionales destinados a los niños.
Sobre la base de los hechos actuales parece poco probable que tales compromisos puedan ser cumplidos en la mayoría de los países. Hay grandes indicios de que el mundo no ha tomado aún las suficientes acciones decisivas que aseguren que estas metas serán logradas a tiempo.Existe suficiente información disponible que indica que los ODM orientados a los niños ya se encuentran bastante alejados del camino que debían tomar para alcanzar las metas en cuestión, fundamentalmente por la falta de voluntad política en países tanto del Norte como del Sur.Sin embargo, los estudiosos de este tema cuentan con la convicción casi unánime de que los compromisos podrían cumplirse si se logra estimular la voluntad política para llevarlos a cabo. En este sentido, la sociedad civil y las comunidades pueden tener un papel crucial en el logro de los objetivos de “Un mundo apropiado para los niños”.
Los niños y los jóvenes del mundo deberían convertirse en piezas clave de movilización social para que se logre cumplir con las promesas hechas a la infancia durante el Período Extraordinario de Sesiones.
La explotación y el tráfico infantil son una forma de violación de los derechos humanos que priva al mundo de niños felices y realizados, les niega la oportunidad de romper el círculo vicioso de la pobreza y atenta contra el capital humano para el futuro de nuestro planeta.Para prevenir y luchar contra el tráfico de niños, atajándolo de raíz, es necesario comprender las razones que tienen para dejar su casa, o los motivos que tienen sus familias para permitirles marchar.
Para luchar contra la explotación y el tráfico infantil, los diferentes agentes sociales de los países del Norte han de centrar sus esfuerzos en:
1. Fomentar y financiar las acciones tanto de protección de la infancia como de prevención y sensibilización a favor del cumplimiento de los Derechos de la Infancia.
2. Potenciar la investigación sobre el fenómeno y la divulgación de los resultados obtenidos.
3. Proteger ante todo la dignidad de los niños y niñas, cuando se dé publicidad a los casos de víctimas.
4. En la labor de prevención, además de la intervención directa en las zonas de incidencia del fenómeno, llevar a cabo iniciativas para influir en los sectores del público que son “consumidores” de los servicios que proporcionan los niños objeto de tráfico y explotación.
5. Establecer acuerdos de cooperación con diversas organizaciones para mejorar las distintas intervenciones a favor de los niños (campañas, proyectos de cooperación al desarrollo,…)Los distintos organismos que trabajan a favor de la infancia han de prestar especial atención en consultar la opinión de los niños que han sido destinatarios de sus iniciativas como agentes activos de su propio desarrollo.

Promover una existencia mejor y más sana para todos los niños del mundo es un objetivo “que se puede lograr” y que está “claramente al alcance de la comunidad mundial”.
Un mundo apropiado para nosotros