"Un futuro sin trabajo infantil está hoy a nuestro alcance"
Informe global "La eliminación del trabajo infantil. Un objetivo a nuestro alcance" OIT, 2006
Aunque el trabajo y la explotación infantil no están recogidos como metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, será necesario emprender una acción contra el trabajo infantil para poder lograr muchas de las metas de los mismos, en especial las relativas a la educación.
Desde la perspectiva del ciclo vital, el empleo entre los menores ocupa un lugar destacado en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
El trabajo y la explotación infantil son, a menudo, elementos descuidados en el análisis de la trampa de la pobreza, y es fundamental entender que constituyen uno de los peajes que los pobres se ven obligados a pagar a fin de lograr un cierto grado de seguridad inmediata.
El trabajo infantil es a la vez resultado y causa de la pobreza, ya que la perpetúa, puesto que deshumaniza a los niños, al reducirlos a un mero activo económico. Sin embargo, la pobreza no basta para explicar la explotación infantil, y tampoco lo explica. Es necesario adoptar una visión más amplia, integrando factores culturales y de derechos humanos, para comprender un problema que se basa en la discriminación y la exclusión. Así entenderemos como los grupos más vulnerables suelen ser los que sufren discriminación y exclusión: las niñas, las minorías étnicas, y los pueblos indígenas y tribales, las personas de clase inferior, los discapacitados y las personas desplazadas.
El trabajo infantil es un obstáculo fundamental para hacer realidad el derecho de todos los niños a la educación y a la protección contra la violencia, los abusos y la explotación.

Fuente: OIT
Las formas más frecuentes de explotación infantil pueden ser clasificadas dentro de ocho modalidades, en todos los casos son ocupaciones que destruyen la infancia de millones de niños en el mundo:
La expresión "trabajo infantil" no engloba todo trabajo realizado por niños menores de 18 años. La opinión consensuada es que el trabajo que no afecte a la salud ni al desarrollo del niño y que tampoco interfiera en su educación puede considerarse como experiencia positiva en su formación.
El trabajo infantil prohibido en el derecho internacional se engloba en tres categorías:
A nivel global, la tasa de actividad laboral entre los niños de 5 a 14 años se ha reducido en todas las regiones, pese a que las dinámicas de cada una de ellas son bien diferentes.
Mientras que América Latina y el Caribe se destacan por una fuerte disminución, en África Subsahariana solo encontramos un leve descenso.
En esta región, la disminución en la tasa de actividad no se debió a una reducción del número de niños trabajadores, que registró un aumento, sino a un crecimiento demográfico extremadamente alto.
En África Subsahariana la proporción de niños ocupados en actividades económicas es más alta que en cualquier otra región y se sitúa en torno al 26%. La extrema pobreza es crónica en esta región y se agrava constantemente. Este hecho y el fuerte crecimiento de la población, unido a la pandemia del SIDA (en 2003 había 43 millones de niños huérfanos) dificulta gravemente la escolarización de los menores y el mantenerlos alejados del trabajo infantil.