"La infancia forma el núcleo de todos y cada uno de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio, empezando por la lucha contra la pobreza."
Es una certeza: los niños y niñas son fundamentales para alcanzar los Objetivos de
Desarrollo del Milenio. Los avances para erradicar la pobreza extrema están fuertemente vinculados al progreso sobre el estado de la infancia en el mundo.
Los niños y las niñas no pueden sobrevivir y prosperar si sus elementos de desarrollo y recreación (nutrición, salud, educación,...) se encuentran fragmentados.

La evolución de la mitad de la primera década del siglo XXI, nos indica que hay motivo de preocupación, pues la juventud del mundo en desarrollo se en riesgo. Debido a su especial vulnerabilidad, carecen en muchos casos de sus derechos más fundamentales y de una protección efectiva.
Además, la infancia es a menudo víctima de las situaciones de conflicto, la trata de seres humanos, de la explotación con fines comerciales y de las peores formas de trabajo.
Más de 10 millones de menores de cinco años fallecen todos los años, y esta cifra es más trágica si se tiene en cuenta que dos terceras partes de esas muertes se pueden prevenir.
La pérdida de vidas infantiles en el mundo entero representa una advertencia de que, al ritmo actual, el mundo no cumplirá los plazos establecidos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Fuente: Informe Anual de UNICEF 2006
"Detrás de cada estadística están las vidas individuales de innumerables niños y niñas, muchos de ellos tremendamente afectados por el maltrato o la falta de oportunidades."
Las principales causas de mortalidad entre los lactantes y los niños pequeños son la neumonía, las enfermedades diarreicas, el paludismo y el sarampión.
Las enfermedades prevenibles mediante la vacunación disminuyen, pero las infecciones respiratorias, el paludismo, las enfermedades diarreicas, la desnutrición infantil y materna, el ambiente malsano en el hogar y los accidentes se cobran un gran número de vidas infantiles.
Los datos indican que ha habido mejoras en varios aspectos clave para la supervivencia infantil, lo que podría traducirse en una disminución de la mortalidad de niños menores de cinco años durante los próximos años.

En muchos países, la matriculación escolar va en ascenso debido a que los gobiernos son conscientes de la importancia de este factor para el futuro de sus países. No obstante, cerca de 115 millones de niños y niñas en edad de asistir a la escuela primaria siguen desescolarizados.
Persisten dos problemas graves: los jóvenes no concluyen su educación y hay disparidad entre los géneros en las escuelas.
Existe una cantidad importante de niños matriculados que no asisten a la escuela, en la mayoría de casos se trata de niños y jóvenes cuyas madres no recibieron educación, así como que pertenecen a hogares pobres y a zonas rurales.
Los desastres, las situaciones de emergencia y los traumas no son desconocidos para los niños, por su especial vulnerabilidad son víctimas frecuentes de ellos: los conflictos armados alteran su desarrollo, los menores padecen frecuentemente las peores formas de trabajo; mujeres jóvenes soportaron el acoso sexual, la discriminación y agresión sexual en muchos rincones del planeta.
Aproximadamente 51 millones de niños nacidos en 2006 no han sido registrados, el 44 % y el 39 % de ellos en Asia Meridional y África Subsahariana respectivamente.
El matrimonio precoz es cada vez menos frecuente en algunos países, pero todavía cuenta con una alta presencia en algunas regiones.
UNICEF calcula que trabajan 158 millones de niños y niñas de 5 a 14 años. El trabajo infantil es un fenómeno mundial, pero hay más casos en África Subsahariana.